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El principio y el final de la Séptima: La Noción y el Hecho

¿Dónde empieza y dónde termina la Carrera Séptima?

Con esta pregunta en la cabeza me fuí a los puntos que determinan el principio o el fin de la Carrera Séptima. En el norte a La Caro y en el sur al barrio 20 de Julio. Naturalmente esto depende de si uno va o viene con respecto a Bogotá.

En medio de este recorrido entendí que una cosa es lo que consideramos Carrera Séptima y otra lo que ésta realmente es, a lo que me referiré como la noción y el hecho.

Primero me dirigí hacia el norte, buscando el punto exacto donde la Séptima deja de ser Séptima para convertirse en Autopista Norte. Fue difícil ubicar este punto pero mas o menos por acá empecé a reconocerla:

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Allí, encontré una Séptima que se presenta en medio de los Cerros Orientales, el ferrocarril del tren, pastales con vacas y casas campesinas. Hacia atrás su desembocadura en grandes puentes por donde las mulas y camiones se dirigen hacia el norte del País.

A medida que me acercaba a Bogotá me preguntaba si no habría nadie por ahí con quien pudiera hablar, mientras iba comprendiendo que la noción de Séptima que he estado alimentando tiene que ver con su carácter urbano. Allí podría pasar por una carretera en medio del campo que ni siquiera es principal, puesto que en ese punto la Autopista Norte es una vía mucho más rápida, amplia, y en mejores condiciones de pavimentación que la Séptima. Pero, también me preguntaba sobre la vida de esta avenida, aquello que me atrae tanto, aquello que me motiva a caminarla en medio de la gente y su riqueza humana, el ruido, el desorden y la contaminación.

Mientras me iba acercando a la ciudad fuí comprendiendo el hecho:
Ante todo la Séptima, incluso allí, es una vía de contrastes. La Séptima es una avenida por la que los vehículos transitan a gran velocidad, mientras estas personas llevan una vida tranquila entre cultivos y vacas, que nada tiene que ver con el estilo de vida de la Bogotá que conocemos. Es en estos habitantes donde se puede apreciar el alma del lugar.
Por ejemplo, me encontré una señora que iba caminando hacia su casa y que con una amabilidad que difícilmente se encuentra en la ciudad cuando uno tiene que preguntar cuando se siente perdido, dice: “aquí estamos en el kilómetro 20” (Haz click aquí para escucharla).

A mi paso también pude conversar con Olga y Gloria Junca:

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(Haz click aquí para escucharlas) y aquí si quieres algo más de información sobre ellas.

Para mi fué difícil hablar con la gente de esta zona, ya que esta vía, aún siendo la Séptima, no tiene aparentemente ninguna importancia o ningún interés. Tal vez porque se presenta desolada, sin opiniones en contra o a favor, no hay trancones, pitos, gritos, ni vida de calle. No hay andenes, semáforos o cualquier otro elemento propio de la Séptima de los bogotanos.

Por ello me pregunto, ¿Qué es lo que hace que la Séptima sea la Séptima?

Tal vez tiene que ver con la noción que tenemos de ella. El hecho deja claro que en ese punto lejano, la Séptima sigue conservando su nombre, pero la noción está ligada a la vida que ésta tiene en la Bogotá urbana y su periferia no es más que una extención que pareciera no representar a la capital de nuestro país.

Fué hasta la Calle 235 que comencé a reconocer signos de la Bogotá urbana. Allí encotré el primer o el último paradero de buses urbanos.

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Y allí estuve conversando con un conductor de bus que paró almorzar antes de comenzar su ruta hacia Bogotá.
(Haz click aquí para escucharlo.)
y aquí si quieres algo más de información sobre él.

Siguiendo el sentido de este recorrido, me dirigí hacia el sur de la ciudad. En teoría la Séptima acaba en la 27 sur, en el barrio 20 de Julio.

Mi recorrido por el sur comenzó en la calle 17sur, desde allí comencé a caminar por una Séptima que más parecía la carrera siete, puesto que es una calle más de un barrio residencial popular. Por supuesto conversar sobre ésta con la gente del lugar fue igualmente difícil que en el norte. Es estar sobre una Séptima que no reconozco como tal, o entrar en una dimensión desconocida de ella.

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Caminado llegue a la 27sur, aquel lugar en el que esperaba encontrarme con el punto en donde no hay nada más hacia el sur. Allí la carrera siete se estrella con una tienda que mira hacia una parque. En realidad pareciera que la calle siete acabara ahí.

Unos 45 minutos estuve en ese lugar y pude observar el movimiento de esa esquina cuya velocidad no se compara con una en Chapinero o en la Calle 100. Allí en la 27sur, la gente camina despacio, los niños juegan en el parque, una señora vende helados con sus hijos y casi ningún carro y mucho menos buses, transitan por ahí. De pronto un señor, Don Jesus, compró un helado, luego se sentó en una silla de este parque así que decidí sentarme a conversar con él un rato.

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(Haz click aquí para escucharlo) y aquí si quieres algo más de información sobre él.

Un rato después de que él se fuera un vendedor de helados pasó con su carrito y me acerqué a comprarle uno. Ricardo, el heladero, resultó ser una persona muy amable con el que también conversé.

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(Haz click aquí para escucharlo) y aquí si quieres algo más de información sobre él.

Después de estos encuentros decidí seguir la ruta para comprovar si realmente la Séptima acababa al estrellarse con esa tienda, porque que yo veía que hacia el sur había más ciudad. Así que busqué la esquina más cercana para ver si realmente la Séptima acaba ahí.

 

Me dí cuenta de que la carrera siete, no solo no acaba ahí, sino que es más allá de la Calle 35sur, donde podría decir que acaba o empieza desde el hecho, pero la noción dice otra cosa y es que, en realidad, la Carrera Séptima empieza y termina en la Plaza de Bolívar, ahí nace originalmente y comienza a expandirse hacia el norte, tiempo después hacia el sur, y con ella el crecimeinto de toda la ciudad en círculos, como si desde ese punto al que llamamos El Centro, hubiera salido despedida o des-plazada toda Bogotá.

 

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Desde la 17 sur hasta la 40sur con Carrera Séptima.

 

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Siguiendo esta ruta se llega al final de la carrera siete.

 

 

 

“yo vivía en Las Cruces y manejé un negocio en la Carrera Séptima con Calle Segunda…”

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Bueno, pues el encuentro con Don Jesús fue impactante para mí. Yo estaba en la Calle 27sur observando el lugar y sus habitantes y él estaba comiéndose un helado en una silla al lado de un parque.

Cuando me acerqué a hablar con él, se mostró muy feliz de tener la posibilidad de conversar. El tema era la Séptima pero la conversación fué tomando otro camino porque me dí cuenta que para Don Jesus era importante hablar de sobre su vida, sobre lo que le gusta, lo que considera importante y sobre su familia.

Su relato como habitante de la Séptima es muy valioso para este proyecto, porque a pesar de que la Séptima quedó en un segundo plano, la mirada sobre la misma no, puesto que no necesariamente para hablar de ella hay que nombrarla, sus habitantes y su estilo de vida son sus mejores testigos.

“toca ir hasta la Autopista y coger un bus ahí para ir a Bogotá”

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Hacia el kilómetro 20 me encontré con Olga y Gloria Junca quienes vivien allí sobre la Carrera Séptima y con quienes conversé sobre la falta de transorte público que hay en el sector para ir hacia la Bogotá urbana.

¿Apovechamiento del espacio o bricolage?

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Leonardo Coronado, trabaja en una tienda muy particular sobre la carrera Séptima con Calle 54. Su particularidad radica no solo en sus reducidas dimensiones, sino que además, es un espacio que pareciera estar empotrado en el muro o una extensión muy curiosa de la casa que está detrás.

“…caminé, caminé, caminé, caminé, caminé, caminé, caminé, caminé, caminé, camino, caminaré…”

federico

Federico Daza, se reconoce como transeúnte y como un “intervalo de la Séptima”. Dice que el ruido que produce esta avenida es lo que la hace ser un espacio que genera calma.

“La Carrera Séptima sigue siendo la Calle Real”


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Ellos son Jairo Gálvez, Angela García, Valeria Hurtado y Camilo Barbosa, un grupo de estudiantes de Rehabilitación y Desarrollo Urbano, con quienes conversé sobre la Carrera Séptima, sin embargo, fué Jairo Galvez quien tomó la palabra para hablar sobre la importancia histórica que tiene la Carrera Séptima, entre otras cosas.

El se considera un habitante, transeúnte y caminante de esta vía. Y como tal, explica mediante un recorrido por ella, porque la Séptima sigue siendo la Calle Real, pero también dice que el asfalto y otros factores, no permiten una recuperacion de esta vía como tal, ya que la Séptima sigue siendo ante todo para la actividad vehicular, que para el peatón, sin embargo, ve en los Septimazos el espacio cultural que permite que el ciudadano interactúe con la vía y con la ciudad.

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Un rato después, Camilo Barbosa cuenta cómo fué atracado en un bus Ejecutivo sobre la Carrera Séptima.

“la Séptima a mi me ha parecido muy buena por que… esta muy organizado todo”

Giovanni es un bachiller auxiliar que trabaja todos los días cuidando la seguridad del puente peatonal de la Calle 33 con Carrera Séptima.

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Después de mi encuentro con Giovanni me pregunto: ¿Por qué hay tan pocos puentes peatonales sobre la Carrera Séptima?