“a mi me han pasado varias cosas sobre la Séptima”

Algo sobre sus recorridos cotidianos a lo largo de 6 años sobre la Séptima. Diego Sabogal, habla de esta avenida desde la importancia afectiva que ha tenido, en distintas épocas en su vida.

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De alguna manera los lugares se viven dependiendo del estado emocional con el cual uno se acerca a ellos, no cree usted?


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“Odio los Graffitis y amo los Ejecutivos”

A Carolina Calle la encontré cerca a la Biblioteca Luis Angel Arango. Ella habla sobre sus experiencias en buses, su mirada particular acerca de los Graffitis y de una modalidad de robos sobre la Carrera Séptima.

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Para más información sobre el tema haz click aquí. Encontrarás una completa investigación sobre el graffiti.

” Nada mi reina, sobre la Séptima… nada…”

Gerardo Gustumal, trabaja todos los días en la Plaza de Bolivar de Bogotá tomando fotos de 8 a 6 de la tarde y dice que hasta el momento no le ha ocurrido, ni ha vivido nada sobre la Séptima que pueda compartir.

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A la plaza de Bolívar, acuden muchas personas al día por ser uno de los lugares históricos más impotantes de Bogotá. Tomarse una foto allí con la catedral, el Congreso de la República o con la estatua de Bolívar de fondo es un clásico para los turistas o incluso para los que vivimos aquí, cuando paseamos por nuestra Bogotá, pero para estos fotógrafos, como Don Gerardo, estar allí representa tal vez su única posibilidad de supervivencia y mientras nosotros nos llevamos un bonito recuerdo a nuestras casas Don Gerardo, con un poco de cansancio en sus palabras entiende que al día siguiente debe regresar a hacer lo de todos los días.

Sobre la Carrera Séptima en bus Ejecutivo

Este, es un registro sonoro de un recorrido llevado a cabo desde la Calle 45 con Carrera Séptima en Bogotá hasta la Calle 100, hacia las 6pm en medio de uno de los típicos trancones sobre esta vía.

Tomé este bus para desplazarme hacia el norte de Bogotá. De antemano sabía que muy posiblemente no encontraría un puesto vacío y que inevitablemente me encontraría atascada en medio de un horrible trancón a pesar del contraflujo que posibilita una mejor circulación. Con tan buena suerte a éste bus le quedaban unos puestos desocupados y logré viajar sentada.

Ya cuando uno está adentro y no tiene otra posibilidad solo queda tomarse las cosas con calma y en mi caso: disfrutar el viaje! Observar lo que sucede con la gente, con su comportamiento, observar la dinámica propia del bus, lo que pasa afuera de la ventana sobre la Séptima o ver como uno a uno los pasajeros nos vamos quedando dormidos, esto en particular es divertidísimo!

Los buses Ejecutivos en Bogotá hacen parte de nuestra cotidianidad, bien sea porque los utilizamos para transportarnos o para peliar contra su manera de conducir cuando vamos en otro medio de transporte. Muchos piensan que son los mounstruos que hacen de la Séptima un caos, pero sin embargo ellos hacen de ésta el espaico que reconocemos hoy, le dan identidad y en últimas permiten que muchos de los que utilizamos esta avenida lleguemos a donde lo necesitamos a la hora que sea.

Pero más allá de esto, el bus Ejecutivo es ante todo un espacio público y un lugar de encuentro, sin embargo es usual que lo percibamos como una especie de “caja vacía” que evitamos, criticamos, ensuciamos, y demás. Cuando nos montamos en uno de ellos, nos quedamos dormidos, miramos por la ventana pero no observamos nada, nos molestamos porque la persona que va al lado nuestro se va a bajar y nos toca desacomodarnos en vez de entenderlo como un espacio que por más rutinaria que parezca su dinámica nunca es igual .

Así empieza esta historia

Este proyecto comienza con la pregunta:

¿Qué pasaría si los bogotanos nos asumieramos como viajeros de nuestra propia ciudad al menos por un día?

¿Usted que piensa, que opina?

¿Qué cree que pasaría?

¿Cómo nos comportaríamos en la calle, con el vecino o con el que ocupa el puesto de al lado en el bus que nos lleva al trabajo o a la universidad?

¿Bajo que tipo de mirada observaríamos nuestra ciudad?

Yo personalmente creo que este pequeño cambio en la mirada transformaría la forma como nos comportamos en comunidad, nos daríamos cuenta de que nuestra ciudad, Bogotá, tiene cosas con las cuales nos podemos sorprender aún y además nos saldíamos de la rutina para darnos cuenta de que lo extraordinario está a la vuelta de la esquina.

Por ello, comencé un experimento que consitía en montarme y pararme en el bus, en la ruta que atravieza la ciudad de norte a sur por la Carrera Séptima, haciendo las veces de guía turística para hablar con la gente de esto, tal y como lo hace un vendedor ambulante pero sin vender nada, solo quería dialogar y señalar lo que pasa por fuera y dentro del bus y que por estar acostumbrados a verlo todos los días, lo dejamos pasar de largo sin percatarnos de lo que nuestra Bogotá tiene por decir en cada esquina, en cada semáforo, en cada pared, en cada puesto del bus.

Yo lo invito a viajar por esta ciudad y por este blog en el cual encontrará una Carrera Séptima para los peatones, para los de los carros particulares, para los que montamos en bus, para los que van de afán, para los viajeros o para los distraidos y para todo aquel que quiera vivir una experiencia de ciudad y de Séptima.